jueves, septiembre 24, 2009

para quien no sabe quien es

Los labios que tanto anhelo, saborearon el humo cadencioso. Las lenguas entrelazadas en caricisas bajo el deseo de los cuerpos, fallecieron en gemidos.
Tus manos, carentes de honor, recorrieron frágiles los recobecos temerosos. Y yo efímero y tú efímero en segundos que nos pertenecieron, que nos pertenecimos.
Recordar?, enseñar?, cómo amar?, cómo ser?, conocer?, cómo yacer en tí?, en todo de tí?
Tus huellas, se marcharon de mis venas, y la sangre, mi sangre que recorre la tuya, grita por escurrirse en nuestras vidas que a fin de cuentas es una sola.
Recuerdas?
Tomarte de la mano, y juntos naufragar por el mar de la inconciencia, como si la razón se perdiera en el ocaso de las almas y no quedara más remedio que el sinsentido, y sensaciones, que no hubiera más martirio que dos corazones. Cautivos en el infinito, dejando leves rastros de existencia al unísono, latidos al unisono, tuyo, mío....